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La batalla con Monsanto aterriza hoy en Washington

La multi exige el pago de regalías por las semillas. Y frenó barcos con harina y pellets de soja en Europa. El Gobierno reclamará ante el Departamento de Estado
Silvia Naishtat.


Hablar mal de Monsanto en su propio país? Parece naif pero es lo que intentará desde hoy el secretario de Agricultura, Miguel Campos, en Washington. Y si a primera vista puede dar la sensación de una batalla perdida, la novedad es que los argentinos consiguieron aliados de peso en la disputa que mantienen con la multi. Después de todo, se juegan US$ 2.000 millones.

Monsanto introdujo en 1996 la soja transgénica que revolucionó la agricultura en todo el país. Hace poco el Gobierno le aprobó el maíz transgénico que también promete un futuro brillante. Pero la relación se echó a perder cuando la firma quiso cobrar regalías retroactivas por una semilla, la soja RR, que demoró en patentar. Ante el rechazo local, la multi comenzó a parar buques cargados con harina de soja en los principales puertos europeos.

En Monsanto admiten haber tardado en obtener la patente de la llamada soja RR. Pero llaman la atención de que, amparados en la ley de semillas que rige desde hace 30 años, muchos productores multiplican por las suyas la semilla. Así las cosas, el 75% de la soja que se siembra proviene de los propios chacareros o del mercado negro.

En ese escenario, Monsanto recurrió a métodos que recuerdan a los aplicados por los enfurecidos bonistas afectados por el default de la deuda: frenó embarques en los puertos europeos. Hubo una escalada en la que incluso exigió fianza para liberar los barcos en Inglaterra y en España, poniendo en riesgo US$ 2.000 millones que es lo que exporta el complejo oleaginoso a Europa.

Visiblemente irritado, el Gobierno trazó una estrategia de común acuerdo con los importadores de los derivados de la soja argentina, dañados por la interrupción del negocio. En Bruselas contrataron al bufete de abogados Remiche y se presentan en los tribunales europeos junto a otros gigantes como Dreyfus.

Hoy y mañana en la exposición ante el Departamento de Estado y sus homólogos del Usda (Ministerio de Agricultura estadounidense), los argentinos estarán junto a altos ejecutivos de otras multis, también estadounidenses, que son competidores de Monsanto y buscarían diferenciarse, relataron los funcionarios.

El equipo de Campos supone que este conflicto es un leading case, donde se pretende consagrar "una fórmula que privilegia las patentes sobre la legislación local, como la ley de semilla que permite a los productores la multiplicación para el uso propio", señalaron.

Los voceros de Monsanto contaron a Clarín que "la ley limita la multiplicación de semillas a 10%, algo que se excede largamente". Igual, presentaron una propuesta en sintonía con la nueva realidad. En vez de cobrar 15 dólares por tonelada de regalías como pretendían, se conformarían con 1 dólar. Del lado del Gobierno, decidieron no responder por ahora. Lo harán al regreso de EE.UU.

http://www.clarin.com/diario/2006/02/20/elpais/p-01403.htm
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