ASPECTOS MÉDICOS y de salud


Cosecharas tu  siembra
Charla con los doctores  D. Gianfelicci y D. Verseñassi

Agencia Popular de  Noticias
 
Cuando una década atrás la siembra de soja  transgénica era presentada como promesa y salvación de una  provincia y un país que habían liquidado hasta la bijouterie  de la abuela, nadie podía imaginar las nefastas consecuencias  que ésta acarrearía.
Las cuantiosas regalías a corto  plazo, generadas a costa del desmonte, la reducción al  monocultivo, aparición de nuevas enfermedades y multiplicación  de otras existentes, producto de fumigaciones indiscriminadas,  sólo sirvieron para que unos pocos pools de siembra forraran  sus bolsillos dejando atrás una tierra arrasada.

El  Colectivo reunió a los doctores Darío Gianfelici, oriundo de  la localidad de Cerrito y autor del libro “La soja, la salud y  la gente” y Daniel Verzeñassi, integrante del Foro Ecologista  de Paraná, quienes desde hace mucho tiempo vienen  desarrollando estudios y alertando sobre los riesgos que  conlleva este modelo de producción para la biodiversidad y la  biohabitalidad de la región.

 
G: Yo soy médico general de familia. Hago toda la  medicina desde el embarazo hasta la muerte del abuelito. Me  interesé en esto porque empezaron a aparecer dos patologías:  la muerte del bebé durante el parto y la otra que se llama  muerte fetal precoz. Es una situación donde se produce el  embarazo, la bolsa, la placenta, pero no se produce el bebé.  Hoy en día se entiende que este embrión murió antes de ser  visible. Esta última patología ha aumentado en forma  extraordinaria en toda la zona de Paraná Campaña y la  Provincia.
Así fue que comencé a investigar que era lo que  había cambiado para que antes no sucediera y ahora sí. Para el  año 2000, cuando empecé, ya llevaba 18 años trabajando en  Cerrito. Tenía idea de lo que era el pueblo antes y después de  la soja. He visto gente que se ha muerto de cáncer a los 30  años, los problemas de gestación que te mencioné antes,  aumento en problemas de fertilidad. Ni hablar de enfermedades  respiratorias. Desde el 94 al 2004 las dermatitis se  quintuplicaron. Las enfermedades respiratorias aumentaron  entre un 100 y un 200 %.
¿Y el cáncer?
G: Nosotros no  manejamos al cáncer. Generalmente se deriva a Paraná.
V:  Todo lo que está descrito como susceptible ante la exposición  a los agro tóxicos se refleja en los incrementos de demandas y  la consolidación de los servicios en el Hospital San Roque.  Por ejemplo, endocrinología infantil no existía como servicio.  Se creo el servicio. Neurología siempre estuvo pero ahora  tiene un incremento notable de consultas. Y oncohematología  dio motivo a la construcción de la torre nueva por parte de  los familiares de enfermos oncohemotológicos después de haber  colapsado la salita que habían inaugurado para seis camas. Y  en un año y medio o dos tuvieron que largarse al proyecto del  edificio nuevo. El segundo piso, que tiene 17 o 19 camas, es  el que se dedica a la internación de niños oncohematologicos.  
¿Cuál sería el grado de tolerancia a los agrotóxicos en  una persona?
G: No hay un umbral. Vos no podes evaluar para  un bebé que está en gestación, un chico dentro de la panza de  su mamá, cuál es la mínima cantidad que no le va a hacer daño.  Cualquier exposición de la mamá aumenta el riesgo de tener  problemas en el futuro. Pueden ser inmediatos como una  malformación o trastornos a muy larga distancia como una  esterilidad de ese chico en su adultez. Toda exposición a un  químico de estos tiene dos reacciones: una es la intoxicación  aguda, que generalmente puede ser dolor de cabeza, vómitos y  diarrea, problemas respiratorios, un problema de piel, una  erupción. Esa intoxicación aguda, generalmente es de muy corta  duración, autolimitada y de fácil tratamiento. El problema son  las intoxicaciones crónicas. Cuando aparecen síntomas a los  diez, quince, veinte años de la exposición. A lo mejor ese  tipo al que le aparecen esos síntomas cambió de residencia, de  ocupación, cambió un montón de cosas. Entonces nadie hace la  asociación entre esa esterilidad, ese cáncer de próstata o ese  cáncer de ovario o de mama o tiroides y aquella exposición que  tuvo a los agrotóxicos hace diez o veinte años atrás. Esta es  la gran trampa. Porque todos estos defensores de la soja  transgénica te dicen que esto hay que comprobarlo con  estadísticas.
Acá está todo muy claro: desde que el  gobierno nacional basa todo su éxito político en las regalías  de la soja…y ya tenes ahí la decisión política.  

DESPUES DE LA SOJA
¿Qué sucedería si hoy pararan  con las fumigaciones?
G: Todos estos productos que se usan  en fumigaciones son sintéticos por lo cual el organismo no los  reconoce, no sabe qué hacer con ellos y no los metaboliza, es  decir, no los disuelve, no los va rompiendo molécula por  molécula y eliminándolo. Entonces permanecen en el cuerpo,  fundamentalmente en la grasa. En la grasa de todos los  animales, no solamente de los humanos. Entonces, cuando te  comes un asadito gordo también te estas comiendo toda esa  fumigación que recibió esa vaca cuando estaba pastando al lado  de un sojal.
¿Qué grado de contaminación tienen los  productos vegetales?
G: A esta altura del partido uno ya ni  sabe. Es prácticamente imposible hacer una explotación  orgánica total porque todo está contaminado. Una ingeniera  agrónoma que encontré en un congreso en Mar del Plata contaba  que ellos habían hecho pruebas en un campo nuevo con  hortalizas y resulta que le aparecen indicios de agrotóxicos.  Parece que habían fertilizado la tierra con hojas de pino y el  pino es uno de los árboles que más absorbe y retiene a los  agroquímicos.
V: Lo que pasa es que estamos metidos en un  tramado invisible de química. Y no solamente nosotros. El  mundo entero. Por eso hoy ese mundo anticipa políticas muy  firmes en relación a limpieza de territorios para recuperar  bondades de ambientes sanos. Europa es uno de los que más está  poniendo el acento. Pero los funcionarios de acá, vinculados a  producciones agrícolas, son más defensores de los intereses  norteamericanos en cuanto a siembra de sus semillas en  nuestros campos que de la salud de la población. Han sido más  funcionarios de Monsanto que de su propio pueblo. En Estados  Unidos hoy tienen latitudes por arriba de las cuales no  quieren una sola trangénica. Quieren territorios libres de  transgénicos. Porque no quieren hacer en sus territorios  pruebas a campo abierto para ver qué pasa con un transgénico  incorporado a un territorio como si fuera un tubo de ensayo.  Ahora los tubos de ensayo son países enteros. Pero en el suyo,  de ciertas latitudes para arriba, no se toca.
¿Cuántas  generaciones quedarán afectadas por el uso indiscriminado de  agrotóxicos?
G: Algunos hablan de décadas, otros de  centurias para que puedan ser eliminados. En realidad, no  eliminados sino minimizados. O que por ahí se produzca en la  especie humana una modificación metabólica que aprenda a  manejar esto. Pero ya estamos hablando de un nuevo ser humano  que se parece mucho a la creación de plantas transgénicas. La  más mínima prudencia científica te dice que no, que esto tiene  que estar controlado dentro de las cuatro paredes de un  laboratorio. Y acá estamos desparramando genes como si  nada.
V: Pero esto da resultados en el mundo de la  economía. En la economía de ellos, en la pizarra de Chicago. Y  en laboratorios entre cuatro paredes que se está empleando en  América Latina es entre las paredes de la cordillera de los  Andes y las paredes del Atlántico. Ese es el tamaño del  laboratorio que utilizan. Esa es la dimensión del impacto  ambiental que tenemos. La adaptabilidad genética ha demandado  miles y millones de años y ahora, en una jugada perversa,  irresponsable, propia de un modelo con un entendimiento de la  vida en decadencia absoluta como es este modelo de producción  de la ganancia como sea, ha generado organismos que nadie sabe  lo que puede pasar con ellos. Y lo han incorporado masivamente  en semanas. En una semana le cambian la matriz genética a todo  un ecosistema que demoró millones de años en adaptabilidades y  marchas. ¿Cuánto le costó a Entre Ríos, por ejemplo, generar  esta adaptabilidad genética vinculada con su entorno, con su  clima, con su humedad, con su topografía, con su suelo?  Millones de años. ¿Y en cuanto tiempo Entre Ríos cambia esos  millones de años de adaptabilidad a costa de la incorporación  de algo totalmente ajeno e impredecible? En una semana. En una  semana desmontaron con topadoras y cadenas treinta mil o  cuarenta mil hectáreas. Y a la semana siguiente lo siembran  con soja transgénica. ¿Y qué es una soja trangénica? Es un  organismo vivo que tiene una genética, es decir un  comportamiento impredecible en un sistema que se había  preparado para entender cómo funcionaba durante millones de  años.
G: Entonces no deberían sorprendernos las  catástrofes de Santa Fe, de Tartagal y ahora del Chaco, si  todo ese monte que era la esponja que retenía el agua  desapareció. Ahora todo es soja. Y no nos olvidemos que en  Salta estuvieron a punto de vender una reserva natural para  sembrar soja. Es la primera vez en la historia que se hace eso  con un territorio. La historia muestra que si se encuentra un  ecosistema que debamos cuidar, lo hacemos reserva. Pero nunca  jamás se dio a la inversa.
V: Son ignorantes.  Biológicamente ignorantes. Le han puesto precio a lo que no lo  tenía. Lo han hecho cotizar en bolsa. En este momento las  reservas naturales se agrandan porque el problema de la  biodiversidad es el peor de todos que afligen a la humanidad.  ¿Por qué? Porque lo que se pierde no se recupera más. Vos  podes perder un ciclo hidrológico. Va a demandar tiempo, pero  lo vas a recuperar. Ahora, vos perdes una especie y no la  recuperas más. Especie perdida, especie liquidada. Además, las  especies son indicadoras de la salud, de la habitalidad de un  sistema. Cuando hay una especie perdida, hay un sistema  debilitado, un sistema vulnerable, en camino de su degradación  y decadencia.
G: Porque, además vos tenés que tener en  cuenta que esa especie no está allí sola. Es decir, tanto la  salida como el ingreso de la especie a un ecosistema repercute  en todas las otras. Porque esa especie que estaba allí y que,  por causas de la contaminación desaparece, era tal vez el  alimento o se comía alguna otra que a su vez…
Ahora tenemos  ratas en las ciudades porque el desmonte las dejó sin su  hábitat natural.
G: Son transmisoras de una cantidad de  enfermedades. Pero hay otro bicho al que prácticamente nadie  está teniendo en cuenta que es la vinchuca. Esta tiene dos  ciclos: un ciclo selvático y un ciclo urbano. Si le destruimos  el hábitat selvático, a algún lado tiene que ir. El bicho  tiene que sobrevivir. Y va a hacerlo donde tenga alimento. Y  el alimento somos nosotros. Vive de nuestra sangre. Sumado a  esto, toda la cuestión de la siembra directa ha producido una  pérdida tremenda de empleo en el campo. Entonces esa gente se  va a la ciudad y el peón de campo no es un tipo que tenga  capacidad económica para comprarse un departamentito en Barrio  Norte. No. El tipo se va a agregar a los cordones de pobreza  de las grandes ciudades. Y le quedan dos caminos: o es víctima  de la delincuencia o delinque para sobrevivir.
V: Además  ese hombre es portador de la vinchuca.
G: Sí, además ese  tipo va a armar lo que pueda como vivienda y esa será el mejor  hábitat del bicho: la construcción precaria con espacios  húmedos, cerrados y oscuros.
V: Hace dos semanas, en una  clínica de Paraná nacieron cinco chicos con labio leporino y  paladar interrumpido. Yo conozco uno de esos casos que tiene  en su papá una persona vinculada al trabajo agrícola. Es  decir, que a distancia, en las generaciones posteriores,  pueden llegar a aparecer consecuencias de exposiciones  insospechadas por lo lejano y por lo insondable. Nadie sale a  buscar que hizo ese hombre en tal fecha que pueda tener que  ver con lo que después le pasó a un hijo suyo. Bueno, ¿qué  grado de advertencia hay de estos casos en la Salud Pública,  en la Producción Agrícola? Ninguno. Y esto es lo que hace  imposible un rastrillaje y una precisión de lo que está  sucediendo con el uso de tóxicos en proximidades y en  distancias. No se lo puede hacer porque no hay un andamiaje de  identificación y de dataje de todos estos casos que nos  permitan ir acumulando un buen banco de datos como para sacar  conclusiones rápidas. ¿Tenemos que investigar diez años para  saber qué recaudos tomar para lo que nos está pasando?
Tal  vez dentro de diez años ya no les interese sembrar soja acá  porque la productividad de la tierra no va a aguantar tanto  tiempo. Va a ser tarde.
V: Pero aunque no fuera tarde, ¿Es  justo que tengamos que esperar tanto para sacar conclusiones?  Lo mismo con los trangénicos ¿Es justo que se tome como  laboratorio o tubo de ensayo un continente entero? ¿A quien le  pasó por la cabeza que el mundo podía tener dueños y que la  vida de hombres y mujeres podía quedar en la decisión de los  que solo obtienen ganancias? Bueno, parece que hay como un  reconocimiento y una aceptación de que el mundo funciona así.  Pero, en realidad, funciona así en la despedida. Si sigue así,  el ser humano se estaría despidiendo de ese mundo. Es por eso  que hay quienes se plantean otros mundos posibles.

EL  SILENCIO DE LOS CULPABLES

Si hablás con cualquier  funcionario, te dice que no hay certezas de que estas  enfermedades sean producto de los agrotóxicos.
V: Claro.  Vamos a esperar y cuando sepamos recién tomaremos medidas.  Pero además hay antecedentes en el mundo. Si el mundo tiene  bibliografía y te dice que esto pasa cuando te sometes a estas  causas, salvo que tengamos una composición genética distinta o  seamos de plástico, nos pasa lo mismo. Entonces pagar ese  precio a la incapacidad del anticipo porque hay intereses  económicos en juego es demasiado. Y, en realidad, si la  población supiera que se liga a la química invisible del agro  sin haberlo elegido, no tengo la más mínima duda de que habría  otra conducta para con esto.

Pero en los medios  masivos esto no sale o aparece como un tema marginal.
G: No  sólo que no sale, que se lo oculta, sino que también se lo  desdibuja. Pero yo no sé si soy un iluso o qué, pero ha  cambiado la cosa. La gente empieza a saber que esto es  perjudicial y sale a presionar.
Si todo esto se hace sin  un marco legal ¿Qué va a suceder cuando se apruebe la Ley de  Promoción a la Industria Biotecnológica o ley Monsanto?
V:  Va a ser terrible. El punto más cuestionado es que se está  impulsando una ley que va a regular la biotecnología en el  país sin tener primero otra ley que regule la bioseguridad. Es  el clásico ejemplo del carro y el caballo. Esto es realmente  un salto al vacío, sobretodo porque estamos hablando de uno de  los poderes corporativos más grandes del mundo como Monsanto.  
¿Qué alternativas de siembra se le puede ofrecer al  productor?
G: Alternativas hay un montón. Lo que pasa es  que hace falta toda una infraestructura estatal que las  estimule. Pero si hoy sucediera alguna cosa que hiciera caer  el precio de la soja, nosotros volvemos al 2001 o peor. Porque  toda la explotación agrícola alternativa desapareció.  

LA MALA SEMILLA
¿A quien beneficia y a quien  perjudica esta política de siembra directa con uso de  agroquímicos?
V: Las compañías de la agroindustria son las  que tienen un interés más fuerte en todo esto y son las  beneficiadas.
¿Y en la provincia?
G: En el corto plazo  los productores agropecuarios están chochos de la vida. Están  muy bien, andan en cuatro por cuatro y se compran  maquinarias,
¿Aún el productor chico?
G: Sí, claro.  Porque lo que en realidad hace es alquilar sus tierras para  que el productor grande acumule y siembre. Ellos no siembran.  Arriendan sus tierras.
V: A eso se le podría llamar la  inmediatez del beneficio sin medir los alcances de los costos  a distancia. Sería bueno que también alguna vez se investigara  cuánto de terreno preparado hubo en los procesos de crisis que  se fabricaron para desencadenar en pobrezas extremas que  hicieron recibir con aplausos y loas a la bendición de la soja  y de estos modelos agropecuarios.
¿O sea que uno de los  actuales beneficiarios - el productor – también será el más  perjudicado?
V: Seguro. Pero además nos podemos ir hacia  una enajenación total del territorio. Porque la suerte del  grande está cifrada en este monocultivo, en esta  monodependencia que manejan desde la pizarra de Chicago o  algunos almacenes de reserva de cereales del mundo. Si algo  sale mal pueden quedar territorios enteros en manos de los  acreedores. ¿Y quienes son los acreedores? Los que venden las  semillas y el paquete tecnológico: Syngenta, Cargil, Monsanto,  Bayer. Estos son los que se están disputando el mundo. Y esto  es lo que no alcanzan a ver nuestras dirigencias políticas  nacionales y provinciales.
G: Pero además hay otra cosa.  Para el discurso oficial las regalías de la soja pagan los  planes sociales. Y esto no es cierto. La soja provocó que ese  tipo pierda su empleo y hoy tenga que vivir de un plan social.  Pero además este tipo es carne de la política más baja. Es el  que se moviliza cuando se necesita una manifestación, el que  corta una ruta cuando yo quiero. Es el verdadero rehén de esta  política.
V: Claro. Porque acá la política tiene los  plazos de las elecciones ¿Cuál es el plazo de la política  sojera? ¿Qué va a pasar dentro de diez años cuando falte el  agua? ¿Están estas preocupaciones dentro de los cálculos  electorales de nuestros políticos? No. Están viendo como  posicionarse mejor para la próxima elección. Estos cálculos de  pequeño vuelo son los que están definiendo cosas de tal  trascendencia como ver si tal o cual lugar del mundo va a  tener espacio para vivir o no. Si van a ser biohabitables o  no. Entonces, lo que se están conformando son las geografías  del miedo: en qué lugar se va poder vivir con miedo o sin él.  Y el miedo es una herramienta de dominación y enajenación del  ser humano.

¿Es ilusorio pensar que si en este país se  respetara la biodiversidad podría sostenerse económicamente  igual o mejor que ahora?
G: Sí, como no. ¿Cuanto vale  turísticamente tener biodiversidad como para ofrecer al mundo?  
V: Pero, además, los países con pérdidas irreversibles de  biodiversidad inexorablemente caminan hacia la miseria más  horrorosa.
¿Qué piensa de esto el pequeño productor?
V:  Si al pequeño productor no lo asiste una política que lo  acompañe lo liquidamos. Y él es un indicador de la  sustentabilidad de un lugar. La desaparición del pequeño  productor es el anticipo de la insustentabilidad de un  territorio, de la insostenibilidad en el tiempo. Pero mientras  haya poblaciones que en su comprensión se manifiestan y les  expresan a sus gobernantes la manera de entender los problemas  de otro modo, es posible el cambio. Mientras haya poblaciones  que miren desde afuera, no.
G: No en vano este proceso de  posmodernidad atacó la salud y la educación. Por eso creo que  el tema pasa por educar: machacar y machacar.
V: La tarea  es multiplicarnos. Tenemos que ser miles sabiendo. No digo  coincidiendo por dónde. Pero, por lo menos, sabiendo dónde  estamos, de qué se trata. Y después encontraremos los caminos.  Por eso tenemos que venir a Cerrito acompañando a El Colectivo  y Cerrito después vendrá a Paraná para acompañarnos.
G:  ¿Sabes qué es la soja? La Forestal. Vinieron, se llevaron todo  lo que pudieron, crearon un polo de desarrollo extraordinario  en su momento. Después se fueron y quedó la miseria.
Y  mucha gente muerta en el camino, lo mismo que acá.
G: Sí.  Esta es una repetición de la historia. Es La Forestal otra  vez.

(*) Publicado en Revista El Colectivo Nº 9 –  Paraná, Entre Ríos.  

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