CONVENIOS INTERNACIONALES

PROTOCOLO BIOSEGURIDAD  

La Cumbre sobre Biodiversidad de Brasil se encamina al fracaso total
GUSTAVO CATALÁN DEUS

CURITIBA (BRASIL).- Incertidumbre. Cuando se agotan los plazos para el final de la COP-8 del Convenio de Biodiversidad, que concluye hoy, ésa es la situación que se vive en todos los grupos de trabajo, donde todas las negociaciones están abiertas. De Curitiba puede salir un fracaso casi total en lo que a la conservación de la biodiversidad planetaria se refiere. No obstante, se pueden dar algunos pasos decisivos, en los que el país anfitrión, Brasil, se está volcando con una gran actividad diplomática.

Lo único casi seguro que ya está aprobado es el mantenimiento de la moratoria mundial a las semillas transgénicas Terminator, desarrolladas por la industria para que no puedan germinar. Este acuerdo ya fue tomado hace una semana, en el marco del Convenio de Bioseguridad de Cartagena, pero debe ser ratificado por la COP-8.

Otro aspecto que seguramente saldrá potenciado de esta Cumbre de la Biodiversidad será el de acceso y reparto de beneficios de los recursos genéticos (ABS en sus siglas en inglés). Aunque hace unos días había más optimismo, ayer algunos países de la UE eran más reticentes y querían alargar los plazos de la hoja de ruta a la implantación de un mecanismo de certificados mundiales, que comprometan a las empresas que utilizan recursos genéticos valiosos a devolver una parte de sus beneficios a los países donde se encuentre esta riqueza biológica. En principio, se hablaba de tener listo el régimen mundial para ser aprobado en la COP-9 de finales de 2008. Ahora, ese plazo podría retrasarse hasta la COP-10, dentro de cuatro años.

Sanciones a incumplidores

Lo que sí parece que se aprobará en el Plenario de la cumbre es el trabajo al que se van a comprometer Espana y Perú para poner a punto cómo debe ser ese régimen, qué aspectos de trazabilidad genética debe observar, cómo se respetará y si puede haber sanciones a los incumplidores.
El aspecto de financiación del Convenio para la Protección de la Biodiversidad es la menos transparente de todas las negociaciones. Ya se sabe que EEUU quiere reducir su participación a la mitad.Y se conoce que Japón no quiere incrementar nada. La UE espera movimientos de otros grupos de países, muchos de los cuales se mueven bajo la influencia entre bambalinas de EEUU, que en esta cumbre es sólo un mero observador por no haber ratificado el Convenio de la ONU.

Quizá se llegue a una declaración final de apoyo especial a las 100.000 islas existentes en el planeta, cuyos ecosistemas y especies son mucho más frágiles que los continentales. Pero, por contra, no parece que se vaya a adoptar ninguna medida de prohibición de la pesca de arrastre en profundidad y ni tan siquiera en la protección de los ecosistemas marinos en peligro en aguas internacionales. Eso sí, se mantendrá el objetivo de reducir la pérdida de especies para el año 2010, aunque ya se sabe que es casi imposible de lograr.

http://www.elmundo.es/elmundo/2006/03/31/ciencia/1143793556.html