AYUDA ALIMENTARIA

PMA  

AYUDA ALIMENTARIA? O AYUDA A LAS EXPORTACIONES?

Dra. Wilma Salgado 1

A diferencia de las otras formas de Ayuda Oficial al Desarrollo, la Ayuda Alimentaria se caracteriza porque desde su concepción, desde sus orígenes, fue vista por sus propulsores como un mecanismo de apertura y/o colocación de los excedentes de producción agrícola, sobre todo de Estados Unidos, sirviéndole al mismo tiempo como herramienta de presión a favor de los objetivos de política exterior norteamericanos2.

En una evaluación realizada por el Servicio de Investigaciones del Congreso Norteamericano y presentada como un Reporte al Congreso, en Abril de 1994, se reconoce que “la ayuda alimentaria ha permitido colocar productos que no habrían sido exportados en ausencia de un financiamiento concesional que en consecuencia ha permitido aumentar el total de exportaciones norteamericanas” .

Desde mediados de 1980, a partir de la publicación del Acta de Seguridad Alimentaria de 1985 3, Estados Unidos está vinculando la ayuda alimentaria con la aplicación de las reformas de libre mercado en la agricultura de los países receptores de dicha ayuda... Los denominados “Alimentos para el Progreso” se han orientado a estimular a los países receptores de dichos alimentos, a “desarrollar sistemas económicos más abiertos”... “promoviendo reformas de mercado en la agricultura”, incidiendo en consecuencia también a través de este mecanismo, sobre la conducción de la política económica interna y anulando la posibilidad de aplicación de una política agrícola que permita sacar de la postración en la que se encuentran la mayor parte de los agricultores sumidos en la pobreza y la indigencia.

A partir de la implementación del Plan Colombia, Estados Unidos ha aumentado el volumen de la “ayuda alimentaria” canalizada al Ecuador.

Los productos alimenticios recibidos como donaciones, o mediante créditos concesionales, son vendidos en el mercado interno del país receptor de la ayuda, impactando en forma negativa sobre la capacidad de producción local, en la medida en que aumentan la oferta en el momento de su internación, provocando una contracción automática del tamaño del mercado interno para los productores locales. Al aumentarse la oferta del producto donado, los precios locales tienden a contraerse, lo que desalienta a los productores locales a mantener dicho cultivo que es en consecuencia, reemplazado por los productos ingresados como donación primero y una vez que se elimina la producción local, es reemplazado por las importaciones. Esa ha sido la historia del trigo en el Ecuador, producto en el que fuimos autosuficientes unas décadas atrás, y que actualmente proviene en el 96% de las importaciones4. Una situación similar está enfrentando actualmente la soya, producto que está ingresando en calidad de “ayuda alimentaria” para programas “sociales” manejados por Agencias “Humanitarias”.

La dependencia alimentaria y el aumento de la marginalidad rural, que resultan de la “ayuda alimentaria”, tienen como corresponsables a los gobiernos de los países receptores de dicha ayuda, que la aceptan y aplican la condicionalidad de la misma sin cuestionarse sobre sus impactos sobre la seguridad alimentaria de la población local y sobre la dependecia alimentaria, temas que normalmente no forman parte de la agenda de dichos gobernantes.

El caso ecuatoriano muestra además que los intereses norteamericanos de expandir mercados para sus excedentes de producción, en el caso del trigo, confluyeron con los intereses de grupos locales asociados a las empresas trasnacionales de producción de harina de trigo, que reclamaron subsidios para las importaciones de trigo. Así, mientras en los países industrializados se subsidiaban las exportaciones de trigo, producto que suele formar parte de la “ayuda alimentaria”, en el Ecuador a partir de 1971 y hasta 1983, el gobierno subsidió las importaciones de trigo, con el argumento de que el trigo importado era de mejor calidad y de menor precio, por lo cual, su importación favorecía el interés de los consumidores.... De esta manera, el Ecuador perdió su autosuficiencia en la producción de trigo y los agricultores que producían trigo perdieron su fuente de ingresos.

Los productos que ingresan al país receptor de la “ayuda alimentaria”, son vendidos en el mercado interno, aumentando la oferta de los productos recibidos en dicho mercado por la totalidad del monto de la ayuda, mientras que los recursos financieros obtenidos por la venta de los productos, son manejados por agencias intermediarias, cuyos elevados costos de intermediación, en los que se incluyen consultorías internacionales que generan empleo para ciudadanos del país de origen de la ayuda, dan lugar a que apenas una fracción de los recursos monetizados llegue realmente a los beneficiarios de los programas que se ejecutan con cargo a dichos recursos financieros. Los intereses de la burocracia dorada, ligada a las agencias intermediarias en el manejo de los recursos de la “ayuda alimentaria”, se suman de esta manera, a los intereses del país de origen de dicha ayuda.

Los intereses de los pequeños, medianos y aún grandes productores de los productos objeto de la “ayuda alimentaria”, y los supuestos principios humanitarios que la justifican, quedan al margen, frente a los intereses combinados de expansión de mercados de los países que conceden dicha “ayuda”, de las empresas transnacionales asociadas a grupos locales que adquieren dichos productos y los procesan y comercializan localmente5, y de las agencias internacionales que manejan los recursos financieros de la venta de los productos de la “ayuda” en el mercado interno.

La mal denominada “Ayuda Alimentaria” constituye en consecuencia un ejemplo adicional del doble lenguaje tan común en el discurso con el que Estados Unidos suele disfrazar sus intereses económicos.

La “Ayuda Alimentaria ” en realidad es una ayuda a sus agricultores para ampliar su mercado, así como el “libre comercio ” promovido con tanto ahínco en terceros países, les ha permitido ampliar mercados a los productores norteamericanos, mientras Estados Unidos ha aumentado las barreras no arancelarias “neotropeccionismo” (acusación injustificada de dumping, medidas fitosanitarias, etc.), para limitar severamente el ingreso de productos que puedan competir en su mercado; y, la “ libre circulación de capitales ” les ha permitido a los especuladores norteamericanos, ampliar mercados para sus inversiones especulativas, facilitándose las fugas de capitales, en un verdadero auge de la piratería financiera, en la que las utilidades las concentran los especuladores, en su mayoría procedentes de los países industrializados, pero también los intermediarios financieros locales, mientras las pérdidas recaen sobre la población local, en particular sobre los segmentos más pobres.

1. Ex-consultora del Programa Mundial de Alimentos en el Ecuador.
2. Ver Leisl Leach and Charles E. Hanrahan. “PL 480 Food Aid: History and Legislation, Programs, and Policy Issues”, CRS Report for Congress, April 6, 1994, p. 26
3. “Food Security Act of 1985”
4. Ver: Salgado, Wilma. Ibidem, p. 3.
5. El margen de utilidad de las empresas es tal, que una tonelada métrica de trigo cuesta alrededor de US$ 100 en el mercado internacional, mientras que una tonelada métrica de harina de trigo en el Ecuador, bordea los US$ 400.