AYUDA ALIMENTARIA

PMA  

La ayuda alimentaria y la política estadounidense en Bolivia

María Luisa Ramos Urzagaste

ECOACCION – FOBOMADE

En septiembre del año pasado, a iniciativa de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos, nos organizamos cuatro países del área Andina: Bolivia, Perú, Colombia y Ecuador para realizar una actividad conjunta : investigar los impactos de la ayuda alimentaria en los países y la posibilidad de que a través de ésta se estuvieran introduciendo a nuestros países productos transgénicos.

Bolivia recibe “ayuda alimentaria” desde mediados de la década de los años 50. Estas “ayudas” llegan debido a los desastres naturales como sequía e inundaciones, sucedidos en el país; sin embargo, en la investigación generada sobre la ayuda alimentaria en Bolivia se ha llegado a constatar que éstas con el transcurso de los años y a pesar de la recuperación del sector agropecuario, la ayuda alimentaria continúa.

Ya desde sus inicios, el 90% del total de la ayuda alimentaria que llega a Bolivia proviene del programa PL-480, consistente principalmente en trigo en forma de harina y también harina en forma de “bulgur fortificado” (trigo partido y trigo partido con hojuelas de soya), como también leche en polvo descremada, aceite y una mezcla impensable de cereales como: harina de maíz con harina de soya, harina de trigo con harina de soya. Estos productos son canalizados al país por ONG's norteamericanas como: CARE, FHI, ADRA y PCI.

Su destino son las comunidades empobrecidas de la zona rural, los clubes de madres de la periferia de los centros urbanos y, desde hace varios años, en algunos centros educativos del área fiscal boliviana. Asimismo gran parte de éstos productos son distribuidos en especie. Una parte de las donaciones es comercializada a través del Programa de Monetarización (PM). Bajo ésta modalidad, decenas de panificadoras compran esta harina para la elaboración del pan que alimentará a la población urbana.

Es bien sabido que la ayuda alimentaria, en el fondo obedece a una preocupación de orden político y comercial, en defensa de los intereses económicos norteamericanos y que la política norteamericana, en general, es la que determina el flujo de la ayuda y la naturaleza de los productos enviados.

En un análisis retrospectivo de la ayuda alimentaria, se desprenden dos observaciones principales:

•  Que la ayuda alimentaria disminuye (principalmente la ayuda norteamericana) en gobiernos que no favorecen los intereses políticos y económicos de los Estados Unidos. Esta disminuyó durante el gobierno del General Juan José Tórrez (1970-1971) que era de tendencia izquierdista; y en menor medida el del General García Mesa (1980-1981) que estaba vinculado con el tráfico de estupefacientes. En cambio en los gobiernos que sí tenían una orientación favorable a los Estados Unidos, tuvieron un gran apoyo, tal es el caso del gobierno dictatorial del General Hugo Banzer (1971-1978) y del Dr. Víctor Paz Estenssoro (1985-1987), quien inició la entrega del país mediante la privatización de las empresas más grandes del país.

•  La ayuda alimentaria se incrementa en circunstancias de desastres naturales como la sequía e inundaciones de los años 1982 y 1983. Sin embargo a pesar de la recuperación que tiene el sector agropecuario después de esos desastres, la ayuda alimentaria continúa en ascenso, como si perdurara ese estado de desastre nacional .

La ayuda alimentaria en Bolivia proviene básicamente de cuatro fuentes distintas: de los Estados Unidos de Norteamérica a través de la Ley Pública 480; del programa Mundial de Alimentos (PMA); de la Comunidad Económica Europea (CEE) y de otras fuentes menores y eventuales.

Los programas de desayuno y almuerzo escolar en el fondo están orientados a cambiar los hábitos alimentarios de la población y a alentar las exportaciones de los países desarrollados, lo cual ha sido expresado varias veces por funcionarios del gobierno norteamericano. Por ejemplo, en 1964 el senador McGovern declaraba:

“Los niños japoneses que han aprendido a gustar de la leche y el pan americano a través de los desayunos escolares proporcionados por la ayuda alimentaria, han contribuido después a hacer del Japón nuestro mejor cliente comercial de productos agrícolas…. Los grandes mercados del futuro son justamente estas regiones donde amplios sectores de la población aprendan a conocer los alimentos americanos a través de los Alimentos Para La Paz (citado en Problemes Economiques, Marzo, 1980).

Otra grave consecuencia de esta “ayuda” es que se acostumbra a la gente a vivir de la “caridad” de los poderosos, a recibir alimentos dentro de relaciones paternalista.

A manera de recapitulación, se puede afirmar que a pesar de que en el país no hay desastres naturales en este momento, las donaciones alimentarias continúan aumentando, por lo que se puede concluir que las situaciones de emergencia o de desastres naturales han constituido un medio de entrada de las donaciones a nuestro país.

EFECTOS DE LA AYUDA SOBRE EL CONSUMO DE ALIMENTOS

Los efectos que las donaciones de alimentos tienen sobre el consumo de alimentos a nivel nacional son diversos; sin embargo el principal es que dichos alimentos cada vez ocupan un lugar más preponderante en el consumo habitual de la población.

Esta situación supone que:

•  se deje de consumir ciertos productos tradicionales, muchos de ellos ricos en proteínas y calorías, que se producen internamente y a precios más bajos.

•  se de una paulatina penetración en el mercado interno nacional, de productos que no se producen nacionalmente.

•  se demanden productos procesados en vez de los de consumo directo (de rápida preparación como los productos congelados, deshidratados o aquellos listos para hornearse) que son cada vez menos naturales.

EFECTOS DE LOS ALIMENTOS “DONADOS” SOBRE LA BALANZA COMERCIAL

Los argumentos que habitualmente se aluden para justificar las donaciones alimentarias giran en torno a la balanza comercial. Se dice que todos los alimentos donados que se ofrecen al país representan tanto a corto como a largo plazo un ahorro a la balanza comercial, ya que al disponer de esos alimentos, su importación ya no es necesaria, mejorando así la balanza comercial, y por lo tanto la balanza de pagos.

Sin embargo, en el fondo lo que está existiendo cada vez con mayor incidencia, es una no correspondencia entre el modelo de consumo que está empezando a adoptarse en los últimos años, a partir de las masivas donaciones de alimentos y de la liberación de las importaciones y la capacidad productiva nacional, por lo que la ayuda alimentaria internacional está orientando la estructura productiva nacional hacia un nuevo modelo de consumo, mediante la producción con materia prima importada; que a su vez está generando una menor inversión del aparato productivo agropecuario nacional y mayor erogación de divisas en las crecientes importaciones.

Los alimentos donados en su mayoría son productos procesados, y en Bolivia la capacidad de procesamiento de la industria nacional está basada por diversas razones, en insumos importados; por lo tanto el consumo nacional está siendo orientado hacia productos con alto contenido de materia prima importada. Cada vez se importa más, lo que supone una mayor erogación de dinero por lo que existe menos recursos para invertir en el proceso productivo agropecuario nacional.

En base a todas las consideraciones anteriores, se puede afirmar que el aporte de la ayuda alimentaria a la balanza comercial agropecuaria no es positiva. A corto plazo quizá resulte positiva esa ayuda, pero a mediano y largo plazo es contraproducente.

En situaciones de desastres naturales es función del Estado velar por los intereses y supervivencia de la población, por lo que es común que los gobiernos acudan a la ayuda alimentaria externa con el propósito de ahorrar egresos al Estado. En éste sentido, teóricamente la ayuda alimentaria permitirá disminuir el déficit presupuestario como también la solicitud de créditos y las tasas de interés, aliviando así la inflación.

Sin embargo, si la ayuda alimentaria desalienta la producción nacional mediante los efectos al deterioro de los precios agropecuarios internos, quiere decir que al mismo tiempo bajan los ingresos del Estado. En otras palabras, a mediano y a largo plazo los ingresos del Estado disminuyen por el bajo aporte del sector agropecuario al valor bruto de la producción nacional.

Asimismo debemos decir que, las donaciones, cualquiera sea su procedencia, tiene el mismo sentido: tener un mercado no competitivo dónde exportar sus producción agropecuaria. Y aquí está el quid de la “ayuda” alimentaria de occidente: si bien los envíos llevan el sello de donación, los gobiernos receptores están obligados a pagar aranceles aduaneros elevados y el flete de los envases, gastos que fácilmente sirven para pagar a los productores donantes. En el caso de Bolivia los gastos se incrementan considerando que es un país mediterráneo y sin un puerto propio dónde desembarcar los alimentos

MUESTREO Y ANALISIS DE LOS ALIMENTOS DONADOS

Ya en los años sesenta, con la incursión del Cuerpo de Paz norteamericano que, entre otras cosas, se dice, tenía la misión de esterilizar a las mujeres campesinas de Bolivia. Si la historia ha sido esa, ¿cómo entonces no sospechar que nos estén usando de conejillos de indias para experimentar en nuestros cuerpos con esas “donaciones”? , peor aún cuando se nos envía esos alimentos sin informarnos siquiera que son transgénicos, siendo que en el país hay normas que prohiben su ingreso.

Sabiendo que:

•  desde la década de los 50' el 90% del total de la ayuda alimentaria proviene del gobierno de Estados Unidos a través del PL-480

•  Estados Unidos es el principal productor de transgénicos en el mundo.

El 16 de abril del 2001, se hizo la toma de 2 muestras de una partida del año 1998, de una mezcla de soya y maíz y de otra mezcla de trigo y soya. Estas tomas de muestras se hicieron en presencia de un Notario de Fé Pública, y fueron enviadas a Genetic ID en Estados Unidos. A finales de abril, se conocieron los resultados, dando positiva la presencia de transgénicos en las dos muestras.

En la primera mezcla: de soya y maíz se encontró la presencia de MAIZ TRANSGÉNICO, en una concentración mayor al 10% y la soya entre 10 – 3%. En la segunda mezcla de soya y trigo, se encontró una concentración de soya transgénica entre 1-3%.

LOS ACTORES DEL MOVIMIENTO ANTITRANSGÉNICO EN BOLIVIA

Producto de nuestra denuncia y las reacciones airadas del Embajador de Estados Unidos, la polémica por los transgénicos y la ayuda alimentaria sigue, crece y aún se mantiene. En el mes de mayo varias organizaciones sociales, conforman la PLATAFORMA ANTITRANSGÉNICOS, compuesta principalmente por:

Consumidores
Productores
Ambientalistas
Estudiantes de colegios y universidades
Profesionales

Con una serie de tareas que actualmente se encuentra en ejecución.

NUESTRAS TAREAS

•  Campaña informativa y participación en debates públicos

•  Continuar interpelando a las autoridades.

•  Hacer nuevos análisis de la ayuda, pues sospechamos que las últimas partidas de la ayuda contienen mayor porcentaje de transgénicos que la anterior, incluso el maíz Starlink, que no está autorizado para consumo humano.

•  Trabajar en una norma mucho más estricta como es el Reglamento de Bioseguridad. Tomando principalmente el Principio de Precaución porque el país no tiene capacidad para detectarlo y manejar riesgos.

•  Ley que reglamente la Ayuda Alimentaria:

•  Siga las reglamentaciones y cumpla requisitos como cualquier otro producto a ser internado al país

•  Las donaciones son solo temporales y no deben crecer con el tiempo.

•  Contemple productos nacionales, es decir que se compren en Bolivia.

•  Que se contemplen productos nativos.

•  Incidir en todas las instancias posibles: Legislativo, Codex, Negociaciones Campesinas.

•  Trabajar con los productores en un etiquetado “este producto está libre de transgénicos”

•  Y fundamentalmente realizar una Campaña consumo de nuestros productos con Valor Agregado Socioambiental, ya que se producen libres de la tecnología transgénica, y por lo tanto libres de patentes, que no ponen en riesgo nuestra biodiversidad, la salud de la población y la economía campesina.