AYUDA ALIMENTARIA

PMA  

La utilización del desastre y la ayuda alimentaria en Centroamérica

Magda Lanuza - Nicaragua

En los últimos meses, en el mundo entero se está vendiendo la imagen directa de una Centroamérica que vive en hambruna. En esta propaganda de hambrientos y demanda internacional de más ayuda internacional de alimentos, se ha ignorado:

•  cuáles son las causas que producen los desastres climáticos que vive la región

•  la historia de exclusión social

•  la pérdida de la riqueza cultura y biológica

•  los impactos de la inseguridad y dependencia alimentaria que se está fomentando

Los actores principales de esta situación son: las autoridades nacionales que no se deciden a creer o no que hay hambre, los medios de comunicación, el PMA y el Gobierno de Estados Unidos, quienes, tratando de salvar sus tecnologías agrícolas, han aplicado en la región, tecnologías totalmente inadecuadas para enfrentar los problemas de inseguridad alimentaria.

Es importante mencionar aquí la historia de la ayuda en Centroamérica, la que se ha incrementado en los últimos cuatro años. La ayuda alimentaria en Centroamérica proveniente de EEUU en el año 2001 viene vía las donaciones realizadas para el Programa Mundial de Alimentos, y directamente del Gobierno de los Estados Unidos, a través del USAID. El PMA se encargan de distribuir alimentos a organizaciones estadounidenses como CARE, Save the Children

Los países receptores son: Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Honduras, de los cuales Guatemala (U$ 13,549.53) y Nicaragua (U$ 17,346.51) son los principales receptores, y Honduras con la menor cantidad.

La región es ahora beneficiaria directa de alimentos estadounidenses, dentro del Programa de Alimentos para el Progreso (Sección 416-b), el que se inició en 1985, pero tiene sus orígenes en los años 70.

Este programa está destinado a aquellos países que están comprometidos a emprender reformas agrícolas del libre mercado, e insta a los países a desarrollar sistemas económicos mas abiertos, por medio del ofrecimiento de mayores incentivos a los productores locales, reformar las estructuras monopólicas del mercado y promover el involucramiento del sector privado en la agricultura. Con estos objetivos, es claro que el impacto directo es fortalecer a las transnacionales de semillas y agroquímicos y desproteger a los pequeños y medianos campesinos.

Otro de los programas recientes de EEUU de ayuda alimentaria es Alimentación Global para la Educación, que consiste en alimentación para los escolares desnutridos, a base de aceite de soya, trigo, maíz y soya. Este programa fue anunciado por el Presidente Bill Clinton, poco antes de terminar sus funciones, con un presupuesto de U$ 300 millones. El dijo que el propósito era expandir el acceso a la educación básica y mejorar el desarrollo de la niñez en los países pobres.

Uno de los países que más alimentos recibirá dentro de este programa es Nicaragua 1 . El país se comprometió a vender 2.400 toneladas de granos a compradores nicaragüenses, y con el dinero obtenido de esta venta, comprar alimentos para 19.200 niños del departamento de Jinotega, con un costo de U$ 1'302,000. Aquí, el objetivo del proyecto no se cumple, pues la donde se aplicará no está catalalogada dentro del “Mapa de Pobreza” de las Naciones Unidas y del mismo gobierno.

El Programa Mundial de Alimentos ha sido una pieza clave en la problemática de la ayuda alimentaria en la región. Los argumentos para llegar han sido desde emergencias, desnutrición, analfabetismo y ahora, las sequía. El PMA ya había jugado un papel importante, durante el proceso de pacificación de la región a inicios de los 90. Luego hizo presencia con el desastre del Niño.

Todo parecer indicar que después del Mitch en octubre de 1998, el PMA se instaló en la región para mucho tiempo. La Operación Regional de Emergencia para víctimas del Huracán Mitch tuvo una duración de dos años y se atendieron los cuatro países. Los beneficiarios fueron 48.000 personas de Guatemala, 60.000 de El Salvador, 407.075 de Nicaragua y Honduras con 600.000 personas, pues fue el país más afectado.

En junio de 1999 el PMA inicia otro Programa a dos años llamado “Operación Prolongada de Alivio y Recuperación Reconstrucción” en colaboración con el Banco Mundial, la USAID y la Unión Europea.

En consonancia con los objetivos de este Programa, en julio del 2001 los funcionarios del PMA dieron la alerta en Roma de que había en Centroamérica casi un millón de hambrientos. Para ello necesitaban 16.500 toneladas de alimentos. Para justificar esta petición, entregaron un “Informe Regional” y solicitaron ayuda internacional para una canasta de maíz, aceite y cereal.

Junto a este llamado internacional, en los meses de junio y julio, los medios de comunicación destacaron la ayuda diaria del PMA, poniéndolo como el único salvador de las víctimas del hambre, y se sigue insistiendo que es necesario mayor cantidad de alimentos para atender estos sectores.

También se exagera los impactos de la sequía y se publican las fotos de la “africanización de Centroamérica”. Ante esto, nos encontramos a un PMA que anuncia muertes por hambre, a un Presidente Guatemalteco que en julio, niega que haya hambre y dice que para paliar cualquier situación importará alimentos. El Instituto de Sismología, Vulcanología y Meteorología que califica de normal la estación lluviosa del primer semestre del año 2001.

En agosto las señales cambian, y aparece el Presidente junto a la representante del PMA en ese país , aceptando que hay hambre, por lo tanto pide ayuda alimentaria. Las cifras que se manejan es que se han perdido 47.000 hectáreas de maíz, para un total de pérdidas del 80% de los cultivos, con un costo de U$ 19.2 millones.

Otro argumento del PMA dentro del Informe presentado en Roma, era que los Gobiernos nacionales habían demandado esa ayuda alimentaria al PMA. Sin embargo, en cada país la situación era diferente. Aun cuando se hablaba de retraso en las lluvias, no se había considerado aun tomar ninguna medida de emergencia.

En Nicaragua los datos del PMA son negados por el Gobierno, y se contradicen con los compilados por el Ministerio de Agricultura y Ganadería, que establece que solo ha sido afectado el 14.8% de los cultivos nacionales. Pero un mes después, aparece otro estudio realizado por ambas instituciones, que aumenta esas cifras y Nicaragua es sujeta de U$ 6 millones de donación de EEUU para ayuda alimentaria. No obstante, el Presidente y sus instituciones niegan la emergencia y se minimizan la información publicitada.

El país que primero entendió la señal del PMA fue Honduras, cuando el 10 de julio se publica que la sequía estaba perjudicando a este país. Pero en ese mismo contexto también el PMA insta al Gobierno que defina una “Estrategia Reforzada de Reducción de la Pobreza” para 15 años. El país fue declarado en Estado de Emergencia, porque 185 mil campesinos que dependen de cultivos de subsistencia en la mitad de los departamentos del país, habían perdido el 88% de la cosecha. El PMA envió en julio los primeros 450 quintales de maíz y 300 de frijoles, para las familias de algunas regiones, como parte del cargamento de 227 toneladas de alimentos.

En El Salvador, la situación no es tan diferente. Primero aparece un gobierno hasta mediados de julio, diciendo que la situación lo resolverá con la venta de las reservas de alimentos que tiene el país y con el “Plan Sembrador”. Se habla de la pérdida de 2,4 millones de quintales de maíz por la sequía, con un costo total de pérdidas de U$ 22,4 millones. El gobierno primero ejecutó el “Plan Sembrador”, donde las empresas transnacionales fortalecieron su mercado, e incrementó la dependencia de los campesinos pobres. A principios de agosto, se aceptó la emergencia alimentaria, donde también los funcionarios del PMA, jugaron un papel definitivo. Se distribuyeron 5 mil 200 quintales de semillas de maíz patentado e híbrido (variedad HQ61) y 500 quintales de semillas de frijol (variedad Centa 2000) a los campesinos, pero garantizando que éstos puedan consumir agroquímicos.

La preocupación en Centroamérica aumenta aún más después que la organización Internacional Food First, en una investigación reciente encontrara que, debido a los problemas crecientes que está teniendo Estados Unidos, cerca de dos millones de toneladas de transgénicos anualmente están saliendo de Estados Unidos directo por las agencias de ayuda alimentaria hacia los países del Sur, y la otra parte es distribuida por el PMA.

En la cadena de la ayuda alimentaria, nadie se responsabiliza de etiquetar los OGMs ni hay regulaciones contra la distribución de los productos transgénicos por esta vía. De esta manera los no transgénicos se mezclan con los OGMs, y únicamente se argumenta que éstos llenan los requisitos de la FDA. Es evidente que las grandes empresas agrícolas aprovechan al máximo esta no regulación. A nivel internacional, el rechazo hacia la soya y el maíz transgénico han incrementado después que se publicara el escándalo del StarLink 2 .

En este contexto, el Secretario de la USDA ha proclamado que los transgénicos son la solución al hambre mundial, el Informe de Desarrollo Humano del PNUD de este año. Ha declarado que la biotecnología solucionará el hambre de millones de personas, lo que ha sido rechazado por múltiples organizaciones alrededor del mundo.

Existe aquí un discurso contradictorio cuando la propia FAO reconoce que existe suficientes alimentos para acabar con el hambre en el mundo, y que el problema radica en la distribución de los mismos 3 .

Por otro lado, en “Mapa del Hambre” de las Naciones Unidas coloca a Honduras y Nicaragua como países con situaciones de hambre moderadas alta, a pesar de todos los esfuerzos que han hecho las distintas agencias de las Naciones Unidas por herradicar el hambre en la región.

En medio de este debate, se ha desplegado, en los medios de comunicación masivos, la imagen de hambre y la urgencia de ayuda alimentaria a mas de un millón de personas en Centro América. Las organizaciones que seguimos estos temas en la región, recordamos que, a inicios de este año, el mundo entero conoció que en Sur América estos Programas de Ayuda Alimentaria estaban siendo utilizados para enviar transgénicos, sin que las autoridades nacionales conocieran la verdad, mucho menos los consumidores.

Notas:

1. Se encontró Maíz Bt en una muestra de ayuda alimentaria enviada a Nicaragua

2. StarLink es un tipo de maíz transgénico no autorizado para consumo humano, que entró a la cadena alimenticia por contaminación genética.

3. De hecho, la Unión Europea mantiene un programa de subsidios para que sus agricultores no sobre produzcan determinados productos, y mantener el precio en el mercado internacional.