ORGANIZACIONES sociales

   

Transgénicos y biocombustibles en el foro de la Soberanía alimentaria en Mali

Elizabeth López - GRUPO SEMILLAS

Los participantes del foro sobre la soberanía alimentaria que tuvo lugar en Malí en febrero de 2007, resaltaron la necesidad de luchar contra el sistema neoliberal y específicamente contra las instituciones financieras internacionales, la Organización Mundial del Comercio, los acuerdos de libre comercio y las corporaciones transnacionales, así como contra los organismos genéticamente modificados y el dumping de alimentos por debajo de su precio de coste de producción.


Para llegar a estas conclusiones, en el Foro se plantearon 7 grupos temáticos en los cuales los más de 500 delegados de todo el mundo participaron de acuerdo a su trabajo.
 
Los siete ejes temáticos fundamentales que guiaron las discusiones fueron los siguientes:

  • las políticas del comercio internacional y los mercados globales
  • la soberanía alimentaria, el conocimiento local y la tecnología
  • el acceso y el control de los recursos naturales para la soberanía alimentaria
  • el compartir territorios y tierras, agua, derechos pesqueros, acuacultura y uso de bosques
  • conflictos y desastres y la soberanía como respuesta a nivel local e internacional
  • condiciones sociales y migración forzada
  • el último eje temático fue modelos de producción y sus impactos sociales en la Soberanía Alimentaria, las personas, sus medios de subsistencia y el medio ambiente.

Teniendo en cuenta estos grupos en los cuales estuvieron divididas las discusiones durante el foro en Malí, en muchas de las mesas se discutió la problemática de los transgénicos partiendo inevitablemente de las formas de producción en las que el comercio actual se basa y reconociendo que los temas comerciales no pueden separarse de aquellos relacionados al conocimiento, control, cuidado y acceso a recursos naturales, semillas, tierra, agua y biodiversidad, todos los cuales han sido afectados por las políticas como los TLC, la OMC, Acuerdos de Asociación Económica, y acuerdos comerciales bilaterales, entre otros.
 
En cuanto a transgénicos, una de las discusiones que se llevó a cabo estuvo relacionada con el hecho de que las comunidades y los pueblos indígenas, al igual que sus recursos (acceso y control), se ven fuertemente afectados por los negocios agropecuarios privados y por las empresas de la biotecnología que patentan las semillas (incluyendo la tecnología terminador) y razas del ganado, y que además están  basados en monocultivos para los mercados globales controlados por unas pocas empresas transnacionales. Esto sin incluir el impacto sobre el ambiente y la diversidad que este tipo de cultivos conlleva. En la discusión sobre la problemática de los transgénicos se incluyó también el tema de la ayuda alimentaria que encubre el dumping, introduce OGMs en los entornos locales y los sistemas alimentarios y crea nuevos patrones de colonialismo.
 
Al hablar de transgénicos, monocultivos, empresas transnacionales, y daños del medio ambiente, suelos, recursos hídricos, agroecosistemas, entre otros temas relacionados  inevitablemente se cayó en el tema de los biocombustibles. De esta discusión se planteó el término de Agro-Combustibles y no “Bio” que generalmente lo asociamos con “vida” como si estos implicaran algo relacionado con ésta o su conservación, cuando está bien debatido y argumentado que no es así.
 
Silvia Ribeiro del Grupo ETC planteó además la discusión con relación al maíz transgénico que están experimentando las multinacionales para que el maíz sea transformado para producir etanol para biocombustibles, pero entonces dejaría de ser un cultivo comestible, cuestionando aún más este tipo de cultivos.     
 
A pesar del ataque del modelo de producción, incluidas aquí las semillas transgénicas pertenecientes a las multinacionales, en el foro se reconoció que los métodos de producción agroecológicos son mucho más productivos y sostenibles que la agricultura industrial, y de hecho una de las luchas que se plantearon y que se está dando hace muchos años está dirigida hacia el hecho de que la soberanía alimentaria significa usar el conocimiento y sistemas de producción indígenas como un elemento principal cuando se fortalezca los sistemas alimentarios locales bajo el mando de las comunidades locales.
 
De esta manera, la soberanía alimentaria aporta la esperanza y el poder para conservar, recuperar y desarrollar el conocimiento y la capacidad de las comunidades para producir alimentos.
 
Igualmente, como quedó consagrado en la declaración final del Foro, “la soberanía alimentaria nos ofrece una estrategia para resistir y desmantelar el comercio libre y corporativo y el régimen alimentario actual, y para encauzar los sistemas alimentarios, agrícolas, pastoriles y de pesca para que pasen a estar gestionados por los productores y productoras locales”.
 
En las mesas temáticas en las cuales estaba incluido el modelo de producción actual y las tecnologías quedó establecido el rotundo rechazo de los agricultores al uso de los cultivos y alimentos modificados genéticamente y a los modelos de producción que estén basados en este tipo de tecnologías.
 
De la misma manera las organizaciones presentes se reunieron por regiones durante el último día con el fin de establecer una agenda y estrategias de trabajo para fortalecer e implementar actividades basadas en el concepto de soberanía alimentaria que fue también ampliamente discutido y ajustado en Malí.
 
Las organizaciones resaltaron la necesidad de luchar contra el sistema neoliberal y específicamente contra las instituciones financieras internacionales, la OMC, los TLC, las corporaciones transnacionales, los transgénicos y el dumping de alimentos por debajo de su precio de coste de producción.